Esta escuela es un espacio vivo de transmisión, de encuentro y de sanación, donde los saberes ancestrales se entretejen con las necesidades de este tiempo. Es un camino de retorno a lo sagrado, a la sabiduría del cuerpo, a los ritmos de la tierra y a las enseñanzas de las mujeres sabias que nos precedieron.
Antes de ser escuela, fue círculo. Durante años, la medicina se compartió en ceremonias y encuentros presenciales, de mano en mano, de voz en voz. Hace más de una década, ese fuego pidió crecer, y así nació El Camino de la Mujer Medicina, para que estos saberes llegaran a las mujeres que los estaban esperando.
Desde entonces, más de 5.000 mujeres de más de quince países caminaron con nosotras. Algunas llegaron buscando sanar su propia historia y otras, aprender a acompañar. Todas se llevaron algo más que conocimientos: una iniciación en su propio camino.
Honramos el origen. Las enseñanzas nos fueron confiadas por maestras y maestros de la Tradición Andina y de otros linajes ancestrales, y las transmitimos nombrando de dónde vienen.
Caminamos en Ayni. Lo que se recibe se honra, se integra y se devuelve.
Aprendemos en el cuerpo. Cada formación une estudio, práctica y experiencia, porque la medicina no se memoriza: se encarna.
Acompañamos con responsabilidad. Sostener a otras es un acto sagrado, y por eso cuidamos los tiempos de cada proceso y la ética de quien guía.
Para la mujer que siente que lo sagrado no es un tema más, sino su forma de estar en el mundo.
Para la que ya camina y busca raíz.
Para la que acompaña a otras y quiere hacerlo con verdad.
Para la que sabe que el verdadero poder no es individual, sino en tribu.
Porque cada mujer que se transforma se vuelve semilla de medicina para su comunidad.
Si algo en ti resuena con este rezo,
te invitamos a caminar juntas este sendero,
a dar a luz, con amor y verdad,
la medicina que somos.